La intérprete
Más allá de las críticas que
abundan en adjetivos, intentando expresar la calidad
técnica e interpretativa, Valentina Díaz
Frénot es emoción pura que conmueve
a públicos diversos –desde los más
formados hasta los más informales– y
que, invariablemente, estallan en aplausos y vivas
espontáneos para canalizar sus propias emociones.
Escucharla es una experiencia poco usual. El espectador,
casi sin notarlo, va integrándose con el discurso
musical y vibra con él en un feed back que
carga la sala de una tensión expectante. Nadie
es ajeno a lo que allí sucede. La alegría
o la tristeza, la melancolía o la determinación,
la desesperación o lo sublime de la música
que se escucha se potencia con la sensibilización
del público que carga de matices la interpretación
misma.
Esta magia sensible, que muy pocos dotados logran
despertar, es quizás la principal característica
de su trabajo. Cada concierto es un largo proceso
de estudio, de búsqueda interior y de afinamiento
de detalles, que da por resultado una ejecución
impecable en la que la intérprete queda íntimamente
ligada a la obra, al autor y al auditorio.
Su repertorio abarca todos los estilos y épocas,
y con él traslada al espectador desde el barroco
más florido hasta las disonancias más
estridentes de la música contemporánea.
Sin duda, es en la música intimista y descriptiva
en la que la intérprete despliega su máximo
talento con una musicalidad e inteligencia poco usuales.
Volver
al inicio de la página /
Volver
al INDEX
|